jueves, 10 de marzo de 2011

Vivir...

Para que al final de tus días, cuando hagas un balance, te des cuenta de todo por lo que has pasado, solo tienes que ¡vivir!. Pero no respirar, comer, dormir, etc, que son actividades de la vida diaria que no podemos evadir en su transcuro, no, vivir cada segundo que se te otorga compartiendo con tus seres queridos y no tan queridos, disfrutar cada momento, cada risa, cada  rabia (que aunque pasajeras, quién no las pasa), disfrutar a tus amigos por muy chocantes que a veces te parezcan, vivir a tu familia, cada suceso aun cuando sea desagradable, tus hijos, cuando te dan satisfacciones y cuando no las obtengas. Cada momento de la vida, cada segundo que Dios nos regala, con sus cosas buenas y malas, definitivamente, hay que vivirlo.
Cuando te levantes y creas que no tienes fuerzas para vivir, canta, rie, lee la palabra de Dios y verás que se te renovoran volverás a sentir y te darás cuenta de lo hermosa que es la vida y que cada día trae satisfacciones nuevas, cosas que prender y que enseñar. Y algo muy importante, hay que vivir y ayudar a vivur, no importa si te lo agradecen o no, la gloria te la dará el Padre Celestial.

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